Pasa que había recibido las (para mí) dolorosas y confusas palabras de un ser humano que había significado muchas cosas en mi vida. Y bueno, las últimas huellas que esta persona había dejado, resultaron algo así como un socavón en la tierra pedregosa.
Por lo mismo, al momento de leer lo que me tenía escrito, estallé en llanto. Debo aclarar en mi defensa que me contuve bastante digna hasta el primer párrafo. Pero bueno, luego de comenzar con la ronda de lágrimas y una procesión de mocos, me tendí sobre la cama con una actitud más que depresiva ante la vida.
Todo esto, mientras mi gata se subía sobre mí, maullando un poco ansiosa y
diría que nerviosa también.